domingo, 5 de diciembre de 2010

Los enredos de esta madeja
no me dejan ver tu ternura,
anudada con insistencia
a la desazón.
Hoy, cansada de no encontrarte,
triste de mirar esos ojos que no me ven,
tirito, perdida,
en medio de un vacío demasiado aterrador.
Me mantiene la seguridad
de tu magia infinita
anclada a mis entrañas,
el eco de tu amor,
la esencia de un ser entrañable,
la calidez de tu voz
y toda tu inmensa humanidad.
Aquí, siempre esperando tu vuelta,
me encontrarás acurrucada,
contemplado mis pedazos,
que no saben vivir sin ti.

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