martes, 25 de febrero de 2014



Acompáñame y te enseño
un laberinto encantado.
Aquí los sueños del miedo
enredan el corazón,
y lo arrastran
a la oscuridad,
fría,
aterradora.

Pero a veces no estoy sola.
Ella se queda a mi lado
y va encendiendo conmigo
chispitas de luz dorada
que se ríen de las sombras.
Y me enseña que el espejo
se ha equivocado otra vez.

Su mirada me sonríe.
Entonces suelta mi mano,
aunque ya no tengo miedo
porque sé que va a volver.

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