viernes, 3 de diciembre de 2010


Corazón a la intemperie,
dañado por la frialdad de una piel
insensible al calor de tu mirada.
Acércate a mí,
respira mi ritmo
y arrástrame al tuyo.
Acaricia mi soledad.
Deja que te cante mis risas al oído
para que, contagiados,
espantemos juntos penas y melancolías,
y podamos bailar,
por un instante,
flotando,
mi alegría.

No hay comentarios: